(En una de las cuatro entrevistas que Beckett le
concedió a Charles Juliet, el autor de Esperando
a godot, declara casi a manera de
confesión, como fue la manera que comenzó a escribir. En 1945, a su regreso a
Irlanda para visitar a su madre que no veía desde antes de la guerra. En 1946,
regresó de nuevo a visitarla. Esa segunda visita fue fundamental. Cuenta que una
noche –como también lo refiere en La
última cinta (De Krapp)- al final del muelle, de manera inolvidable, “todo
se me aclaró”, dice. En medio de una
fuerte tempestad, se quedó en el muelle a enfrentarla hasta que ésta cesó. Cuando
se marchó a su casa, escribió como presa de algo superior. El resultado fue Molloy, su primera novela. Mi poema quiere describir aquel momento, como un ligero homenaje. ) NC
La escritura me ha llevado al silencio.
Samuel Beckett.
Samuel Beckett.
Veo a Samuel Beckett
frente a un muelle del
Liffey.
Su cabeza de luz triste
relampaguea entre
los pájaros y la lluvia.
De pie contra la tormenta,
los ojos bien abiertos,
su mirada feroz descubre
una voz que va subiendo
por su sangre agitada.
Aquella voz tumultuosa,
tiembla como el agua de un
río furioso.
No es suya, pero desde la
noche de marzo,
y la pobreza del año
cuarentaiséis, lo será.
26 de Agosto de 2008,
Dublín, Ireland.
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