martes, 28 de septiembre de 2010

Uno que va rumbo a su entendimiento

Tres que se entendieron y callan


La Noche Itinerante

En 2002, dentro de la colección Luna de río que llegó a los veinticinco títulos y que apoyaba la Universidad Michoacana, se publicó este volumen de poemas.
El viaje es la hebra que los conduce y a la fecha, esta colección de versos,  sólo es una sección de un libro mucho más amplio que fue creciendo con el tiempo, y los  viajes. (NC)



El viaje

El viaje es lo que cambia.
Las ciudades son una sola y nosotros
sólo vamos a descargar los sueños.

La ciudad nueva no cambia el amor o la desdicha,
nada cambia con el viaje de ida y vuelta.
El amor no crece de regreso,
ni multiplica sus garras sobre los amantes
     cuando abandonan la ciudad que los vio amarse.

El viaje es una estación más para los que se amaron,
un cambio de vías, una escala para transbordar las
mismas sombras. El amor no crece con el trayecto
ni con la lejanía. No crece con boletos de regreso.

Los viajes son el tránsito de los que se aman,
las ciudades son también una estación con descarrilados trenes.

                                         Febrero 22 de 2000, Querétaro, Qro.






Declaración

En la suave soledad, declaro:
      Lejos de otro silencio,
      no muero por tus ojos, y de nuevo
      veo como se acerca la tormenta...

En esta mañana, en una banca de
la plaza de Colima sigo declarando:
       Nadie-nada esta de mi lado
                -ni lo pido-,
        solo estoy y la página sangra...

La mañana abre el filo inicial,
los árboles me oyen llorar y declaro:
         No busco volver, no quiero de
          la noche pasada, hacer la lluvia
          y por último,
         que venga el mar a mi nariz,
         que venga el mar completo.

                                                                                                                      Junio 26 de 2000,
                                                                                                                      Colima, Col.




Pájaros rumbo al mar

Vuelan oscuros rumbo al
mar que promete noche alta y ondulante nido.

El cielo es un parpadeo en los ojos de mi amada
y un rotundo azul del cielo.

Siguen volando claros,
innumerables los pájaros rumbo al mar.

                                                                       Julio 26 de 2000
                                                                       Tecomán, Col.




Paisaje con cinco pelícanos

Cinco pelícanos vuelan a ras del agua.
Es la madrugada, claridad,
                             bosque del agua, luces últimas.

Dos barcos despiertan,
el mar se tiende a mis pies: aves, aves...
Tres pelícanos planean entre el agua y el infinito,
una barca pescadora cruza el horizonte, va por el
cielo una oscura gaviota; raya el mar.
La alborada del cuerpo comienza en las arenas,
el mar es muchos ríos. Es el oro azul de la mañana.

Tres barcos están quietos y pálidos. Uno avanza,
los otros dos miran con sus últimas luces.
Dos pelícanos se posan en el agua; la luz los vuelve suyos;
neblina a lo lejos. Pienso en la felicidad cuando el
mar por un instante parece callar. Nadie está en la playa,
¿En la felicidad no hay nadie? Las palmeras bostezan.
Tres pelícanos vuelven, pero ella está conmigo y la
mañana será una fiesta silenciosa. Ella me ayuda a mirar
el mar y en sus ojos amo la luz nueva.

La arena está perforada: cangrejos.
El cielo se oye crujir, llueve.
El crepúsculo matutino es como el agua;
mi muchacha sube al mar y la miro.
Ella es una caricia para las aguas.
Sobre la mar, mira y es mirada por la mañana fértil.

Cinco pelícanos de uno en uno van sobre las aguas volando.
Dos se detienen y el agua los contempla.
La muchacha que sueño mía, se marcha y en la arena se
dibuja fiel en la tristeza. Vuelan los pelícanos a lo alto
y el corazón de la mañana se llena de pájaros, de azul, de infinito.

Los pelícanos se marchan.

                                       Julio 18 de 2000; 6:10 Hrs., Playa Manzanillo, Col.




                 

Parábola

En el mar no es ningún misterio tu piel.

He descifrado
su música completa en tu espalda,
su hondura conocí en tu sexo; la sal completa,
sus peces, su oleaje y su gemido mayor.

No, el mar no es un misterio;
Aquí, en este lado de la noche
-en tu boca y tu corazón-
he navegado todos los océanos.

                                       Julio 17 de 2000
                                       Manzanillo, Col.
                       





Paisaje marino con lluvia

Llueve en el mar,
el aire sueña olas: es pájaro que huye.

El horizonte no existe;
todo es gris, todo.
El mar levanta sus brazos,
se sale de sí para estallar en
los ojos que lo miran.

Llueve y la luz fue promesa,
la luna se acabó, y sin embargo,
su hondo resplandor, es lo que guardo.

                                       Julio 20 de 2000
                                       Tepic, Nay.






La Piedra y el Cielo

Antes de caer la noche
el valle es verde y miro pasar la brisa.
Tomo con cuidado la piedra que lanzaré.
El cielo de pájaros ilumina el paso
de una música que sabe a-mar.

Tengo en el puño la piedra que
voy a lanzar contra la altura verde,
contra esos pájaros,
que por ahora, son el techo de la tarde.

La lejanía vigila.
Azul y brillo ante mis ojos,
lluvia lejana, un sol tenue...

Huele a mujer lejana la mar.

Lanzo la piedra contra el mundo y cierro
los ojos como si fuera a caer un muro contra mí.

                                                                                      Julio 21 del 2000
                                                                                      Tepic, Nay.






En el Mar de San Blas

1. El cielo

Claro vendaval;
aire que dobla su
canción y lejanía;
vacío donde la luz se derrama
      y en mis ojos cae entero.

2. El mar

Abismo que va
de un lado a otro
vigilado por cinco islas.

3. Los pelícanos
Hablan con su bolsa vacía,
y callan
cuando las aguas son una mortaja.

4. La tristeza y los pájaros
Los pájaros: geometría verbal en la mirada mía,
                    sueños brevísimos que visitaron mis páginas,
                    lágrimas de dios que caen ordenadas al mar.

                                                                                                      Julio 23 de 2000
                                                                                                      San Blas, Nay.



                 
                  El árbol y el cielo caído

                  Un árbol contra el cielo
                  mira pasar el viento,
                  aguarda la música aérea.

                  Un árbol que se levantó
                  donde el cielo caía:
                  la frente iluminada, en alto.

                  A sus ramas pobres
                  sube la mucha luz de
                  un lunes de julio,
                  la soledad son los pájaros.

                                         Julio 3 de 2000
                                                       Real de catorce, S.L.P.





Frente a un árbol en la plaza


Aquí murieron hombres
colgando de las altas ramas.
Huele a muerte la argolla
enterrada al tronco.
No da sombra el árbol,
ni descansa en la luz de esta mañana de julio.

Es la oscuridad, lo que bajo
sus crueles ramas tiene nombre.
Huele a triste la poca luz, la poca
sombra de sus ramas.

Nadie aquí viene a buscar el silencio.
Es el árbol más solo, pero el que más
tienen presente en este pueblo.

      De noche dicen que gime.
                                                    
                                                                 Junio de 2000
                                                                                      Pinos, Zac.




Ánimas del túnel

La frente de niebla en alto llevan estas ánimas allá,
en el centro y fin del túnel. Suben a la escasa luz que
dejan caer las goteras de la montaña. De pie van como
 por un riel de la mina abandonada.

El cielo no existe en su mirada, en el silencio han
sembrado los únicos pies. En la remota música que
llega de la memoria de la vía, abren su herida de esperanza.
Sólo en la niebla su voz se escucha,
sólo en la niebla es posible su canto.

Tejen una voz informe
y a la cadena de azul vuelven.
A su estuche de luz opaca regresan
y el túnel pasa así como si nada.

                                 Julio 3 de 2000 Real de catorce, S.L.P.
                                       Julio 12 de 2000, Zacatecas, Zac.








Cinco poemas zacatecanos

Estos cinco poemas en los que reina la brevedad, fueron escritos en la frontera del 26 y 27 de agosto de 1999 en el bar Cazadores de la ciudad de Zacatecas, sentado frente una ventana, donde el cielo dibujaba la luna más hermosa de mi vida y la embriaguez más alta de mi corazón. Se han escrito por la misma razón que se entierran los tesoros y se deja un mapa por descifrar su escondite. Los poemas quieren ser ese mapa personal.


1
El frío, el único fríoque ha dado la cruel bofetada
contra mi cara, ha sido aquel, en la calle más hermosa y sola
de Zacatecas a las doce de la noche.

Tú, lejos de mi corazón dormías.

2
Sólo la luna
-en su piel pétrea, amarilla-
tuvo ventaja contra el cielo
y en mis ojos mojados, resplandeció.

3
Hizo frío, y la noche
era una ventisca.
Un frío espada,
un frío de filoso remolino.

La lluvia a las afueras de la ciudad, galopaba.

4
He sido feliz en Zacatecas,
feliz de entristecerme a medianoche
en el bar más solo del mundo.

La música era alegre, mis ojos lloraron por ti.
5
He sido feliz
de entrar al paraíso
de la tristeza de tus ojos dormidos,
a tu silencio, a tu callada piel.

Por eso bebo la  melancolía
de esta calle con el frío total contra mi pecho en llamas.





Nueva York


New York

La ciudad es más que espejos,
sus calles más que ríos,
su gente más que multitud perdida.

Espejo, mis ojos mirando multiplicarse a la
ciudad que siempre pasa -tránsito en desorden-.
Espejo, la luz que me devuelven los caminos para
llegar al principio del extravío.

Camino esperando nuevos espejos,
pero el aire me arrebata la mirada.
La ciudad es un paisaje grande,
                     una pasarela interminable.

La enrarecida luz y otras formas claras que
la oscuridad construye con los muros,
van conmigo por la quinta avenida.
Soy su espejo al pasar,
      su cristal para quebrar el viento frío y contrario.
No es espejo su fulgor inasible,
                     su cristalería,
                     su vidriosa enredadera al cielo.

Escribo contra la soledad inmensa,
contra el bullicio que devora al solitario.
Escribo porque las calles desembocan
a una fiesta de tristeza, y la muerte
                                     corre a 120 millas por hora.
                                                                                                                     
                                                                                                                      Mayo 30 de 2001
                                                                                                                      New York, N.Y.
                                                                                                                      Park Coffe, Hotel Wellington


Ciudad grande

No sería grande la ciudad,
si tú estuvieras.
Alas tendríamos para
volar por sus espejos y
mirarnos en el amor,
inmensos en esta
pequeñísima ciudad.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.


Mirar la ciudad con tus ojos

Nada estaría oculto
bajo este breve cielo,
si tus ojos miraran lo
que sin ti, no puedo ver,
porque son tus ojos la mirada mía.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.




Calles de Manhattan

Las calles son largas en Nueva York.
Llueve y Central Park se aleja de la claridad.
Viene la noche a perderse en estos cuerpos que veo.
Van las calles en la gente que
pasa con los ojos paralizados.
Ahondan al sur,
emergen cuando la noche es
un trapo sucio después de la lluvia.

                                                       Junio 2 de 2001
                                                       New York, N.Y.
     

Twins Towers 1

La altura es un sorbo en esta ciudad que
mide -Oh desdicha- su estatura con el cielo.
Imposible saber la talla de los hombres que se
ciñen sin remedio a su real envergadura.

                                                                       Junio 3 de 2001,
                                                                       New York, N.Y
                                                                       World Trade Center, Floor 107.




Twins Towers 2

1
¿De verdad el cielo está más cerca
            en la cima del World Trade Center  como se ve en
                                                   los ojos de la gente que mira la ciudad para vencerla?

2
¿Hay pájaros orgullosos en las azoteas simples de las Twins Towers?
                                                                      
                                                                                                      Junio 3 de 2001,
                                                                                                      New York, N.Y
                                                                                                      World Trade Center, Floor 107.





Twins Towers 3

Amanece sobre la ciudad alta.
El sol es lento y sutil. Cubre sólo
una parte de la Quinta avenida.
La mañana es muy suave y las
manos de la luz abren paso al
viento húmedo que anuncia lluvia.
Los muros de la ciudad
contienen las aguas de la tormenta.
Los edificios son gigantes ultrajados
por la noche anterior, no despiertan.

Las palomas tienen mirada triste
como cualquier domingo en Nueva York.

                                       3 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       World Trade Center, Floor 107





Río Hudson

Es tarde en el viento que se advierte
sobre el suelo manchado de palomas.
Viento frío del Hudson,
viento que bajo la camisa
corre como la sangre de la muerte.
La noche es pronta, y en su idioma
mi sangre va cuestabajo. Hablo a solas
y en una ventana de un edificio cualquiera
asoma una mujer. Hablo cualquier cosa
y es mi voz un ruido más.
La mujer que asoma en la ventana del edificio cualquiera
-puedo decir que es alto y café oscuro- habla para sí
y se ofrece al viento del Hudson igual que las palomas
y mi voz, igual que la sangre helada de la muerte.

                                                       Junio 3 de 2001
                                                       Nueva York. N.Y.
                                                       (Frente al Hudson)





Fifth Avenue

Desde el ventanal de la mañana
entre la calle cincuentaicuatro
y la Quinta avenida, puedo ver
dos banderas ondear.
Al fondo -entre los edificios-
el cielo es azul, agudo.
Un hombre negro cae presa de su locura
en la risa total, como si fuera feliz.
Lynda pide ayuda para sus
últimos días con sida.
Otra joven -18 tal vez- exige dinero
y comprensión para su perro violado
(el perro blanco está en el piso con la cabeza
en una almohada y rodeado de sábanas, parece llorar).
Una anciana es paseada en una silla de ruedas ostentosa,
una pareja se besa bajo a las puertas de la catedral de San Patricio,
un japonés canta en su lengua,
junto a mí pasa la muchacha más hermosa del mundo...

Camino por la Quita avenida, el viento de junio es muy frío.

                                                                                                      4 Junio de 2001
                                                                                                      Nueva York, N.Y.


Central Park


En el minúsculo lago de Central Park,
tres jóvenes reman.
Nadan patos después
de haber descendido del aire.

El viento espolea breve ráfagas
de ruido como si vinieran de otro mundo.

Caminan niños guiados por dos maestras,
un viejo come y vigila con la mirada
del miedo; bebe un cocacola, luego
se levanta y camina de prisa con su
gabardina al hombro rumbo al fin del mundo.
Hay mucha gente en calma,
pasan increíbles ardillas mansas,
los pájaros bajan y se dejan mirar de cerca,
un grupo de viejos juega,
cerca hay un partido de beisbol,
otros patinan, van en bicicletas,
muchachas toman el sol semidesnudas,
la vida parece amable,
Nueva York sabe disfrazarse.

                              4 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       (Central Park)




De regreso

El aire contra la mirada:
turbulencia en lo que veo.

La luz implacable en la ventana del avión.
El sueño se instala de nuevo
y no creo salir de sus habitaciones.

He visto como se apaga el viento
y  como se encienden los
aires en las torres más altas.
Han visto mis ojos la humedad
tan cerca, que puede el llanto volver
al viento, como si de allá hubiera llegado.

                                       Junio 6 de 2001
                                       Nueva York-México
                                       (Vuelo 871 de Mexicana)