miércoles, 22 de septiembre de 2010

La parcela de los que no se entienden

La parcela de los que no se entienden
Publicado en lahuesuda.com

RINOCERONTE
Está encima de mí Rinoceronte. No entiendo qué está haciendo otra vez sobre mi espalda, ni sé el motivo del juego que hoy ha comenzado (hasta creo que no es un juego). Me desconcierta. Desde hace algunos días no habla, ni se alegra con nada. No pasa por ninguna población para recordarles la vida, ni mira a los ojos a los moribundos, ni besa las flores, y ni siquiera busca avispas para increparlas con sus temibles cuernos, porque Rinoceronte, es bicorne. Hace días que tampoco juega con los gatos, ni con los reptiles, y ni siquiera con Tito, el pato que dibujé al día siguiente de cuando él mismo llegó a mis propiedades, y con quien desde entonces eran inseparables. Ya Tito vaga solo por los caminos húmedos. Tampoco ha venido por aquí desde hace tiempo y soy prudente. No le hablaré a Rinoceronte de él.
Sigue sobre mí, muy serio. Yo mejor no le digo nada. Lo que menos me gustaría es que perdiera la paciencia, mejor aguanto su ostensible peso.
La palabra que lo nombra es una palabra poderosa, como lo compruebo ahora. Una palabra de gran peso que tiene la forma sonora de su cuerpo: Ri-no-ce-roooOON-te.
Mientras escribo, sigue encaramado a mi espalda. Parece una piedra. Si no supiera que es mi Rinoceronte, creería que el techo se me ha venido encima, o que al menos una piedra grande está sobre mí, pero sé muy bien que es el Rinoceronte que me dejó como herencia mi maestrito Eugene, y que ya se ha convertido en parte de mi patrimonio. Mi Professeur lo dejó vagando en estas tierras, en las que tengo muchos años labrando palabras, la Parcela. Para mí es completamente normal que se comporte así, pero ahora lo siento más pesado y grave. No sé desde qué hora lo tengo encima. Desperté y él ya estaba sobre mí. Me despertó su lengua dura recorriendo mis cabellos. De principio me sorprendí, pero miré sus ojos cerca y supe que me daba los buenos días.
Desperté aquí, porque muchas veces no alcanzo a llegar hasta la cama y sin darme cuenta, duermo a la intemperie, en cualquier lugar de la Parcela. Y él lo sabe, como lo saben todos los que habitamos aquí.
Mientras pasa el tiempo, se pone más pesado y no me contesta ninguna pregunta. Le he hecho seis. Callado sobre la totalidad de mi persona, parece tratar de hundirme en esta esquina de la página arenosa. Por lo que se sabe, él tiene otras muchas cosas qué hacer en otros sitios, como se lo encargó mi Professeur. Tiene responsabilidades de mucha más importancia que estar aquí, inhabilitándome, sujetándome a una postura en la que lo único que puedo hacer es tomar mi pluma con la mano izquierda y comenzar la jornada de trabajo al que estoy condenado. Me da la impresión que no quiere que no trabaje, pero calla y pesa más.
Lo que también pienso –y eso suena más lógico porque nos queremos- es que quiere decirme algo y su pesada presencia, debe alertarme, porque su peso, tiene un alto significado en este tipo de turbulencias de las que mucho requieren prevenciones. Imagino que me está tratado de decir que salga de todo esto, que huya de todo lo que no quiero y que seguirá poniéndose pesado si no abro las puertas de mi labranza y me voy al mar o al aire, o por lo menos me salgo en la noches a buscar lo que más me hace falta.
Ya otros días me lo ha tratado de decir, pero debí llegar al colmo y hartarlo. Otros días, durante las horas de trabajo, me visita, camina, o corre como para que se oiga su presencia. Come lo que puede, restos de tinta y hierbas que hay en los márgenes de la parcela. Y sigue su labor de ir por todos lados, recordándole al mundo lo pesado que es, así como la vida, cruzando comunidades en desequilibrio para recordarles que hay un orden. Recordándoles el peso del mundo.
Sigue, sobre mi espalda Rinoceronte. Más pesado porque ahora duerme. Supongo que pasó mala su noche. Ya no puedo con él y debo bajarlo aunque siga durmiendo. Decido pedir ayuda y llamo a muchos de los demás y con precaución y sigilo, lo bajamos al suelo. Entre sueños, se le oye llorar y menciona palabras que no se entienden. Caen palabras acuosas de su lengua. Debe sufrir, lo sé porque un Rinoceronte cuando sufre, siempre que duerme, en el sueño llora. Lo veo y es hermoso dormido.
Cuando despierte, estaré yo encima de él, y me dirá la verdad. °

FAISÁN
Qué hermoso el plumaje de Faisano. Claro que no debería decirle Faisano, sino Faisán, como debe llamársele a un individuo de su clase, de su categoría.
Estas últimas dos tardes, he hablado brevemente con él y me parece tan simpático y gracioso, que me gusta nombrarle de un modo más casual, más amigable y digno de la gracia que irradia.
Es tan veloz que apenas alcanzo a ver el color de su plumaje cuando pasa corriendo, rumbo a sus labores diarias. Y yo me pregunto qué hace Faisano, porque hasta donde he sabido, no trabaja aquí en la Parcela. Dicen que para ir a su trabajo –Guacamaya fue quien me contó para ser exactos- recorre una distancia diez veces mayor de lo que mide la Parcela de norte a sur, y vaya que la Parcela de norte a sur es muy extensa. Yo la he recorrido en dos horas con siete minutos de ida y dos horas, con veinte minutos de regreso. Me pregunto cuánto tiempo tendría que ocupar yo para ir hasta donde Faisano trabaja. Hago la cuenta y me espanta, pero bueno, yo soy lento. Lo que a mí me asombra es la velocidad con la que viaja, porque hasta donde entiendo, entra a trabajar a las nueve del día y por aquí pasa faltando treinta o treintaicinco minutos. Y vuelve entrada la tarde con el mismo vigor con el que lo veo ir. Imagino que debe tener una extraordinaria condición física, aunque también creo que la velocidad no consiste solamente en eso. La velocidad viene de la inteligencia y la levedad con la que vive Faisano. Bajo, alargado, ligero y de cresta en flor, en los rápidos pasos que da cuando corre, parece elevarse un poco, aunque por la rapidez, no deje percibir esa discreta elevación que puede ser el principio del vuelo. Y eso es una gran duda que nos ha llevado a discusiones necias, porque hay quien apuesta que Faisán vuela y no corre como le hemos visto pasar por aquí. Y hay quien afirma que corre y nunca ha llegado a la atura del vuelo, como el avestruz. Un día –de nuevo dice Guacamaya- que ella le preguntó si volaba o corría y Faisano, solamente sonrió y le respondió con una voz suave:
-Yo voy, siempre voy o vengo. La rapidez la encuentro en el aire. El cielo le queda muy lejos a mi plumaje y la tierra pasa demasiado cerca para mi alma.
Guacamaya confiesa que no entendió la respuesta de Faisano. Más bien piensa que le respondió presa de su alta modestia, aunque yo no creo que Faisano sea modesto. Muchas veces lo creí también como Guacamaya, pero la modestia es una gran estrategia de Faisano para hacer que lo quieran, eso es todo. Pero Faisano no es, ni modesto ni humilde. Guacamaya es dura para contradecirle y con esa seguridad que tienen los necios, ella cree que Faisano vuela y jura que lo ha visto volar con las alas pegadas al cuerpo. Que va -dice- como una flecha sobre los rieles del viento. Y me hace ver a Faisano como una espada en el aire raso que punza el viento frío del renglón azul de la Parcela por el que circulan los Plumados.
Faisano es envidiable porque conjunta dos cosas que muchos sueñan: la belleza y la velocidad. También he notado que su aplomo le da una personalidad íntegra y de gran seguridad. Le creo a Faisano. Es de buena compostura y parece nunca haber mentido. Su mirada roja cuando mira de frente, denota sinceridad. Tiene en su simple vaho, la certeza, y ni en su plumaje veo rastro alguno del equívoco.
Sólo una cosa me inquieta. Guacamaya me ha dicho que Faisano, es muy amigo de Gavilán. Y aquí todos conocemos a Gavilán. Esa amistad suya, me nubla la visión que tengo de él. Debo pensar y aclarar cómo es que alguien pueda ser “muy amigo” de ese pájaro grande que anda buscando qué robar y a presas inocente para devorarlas sin piedad. En esos términos debo evaluar sus amistades. Mientras tanto, ya no le llamaré Faisano. Le voy a decir Faisán, para no crear compromisos.

PERRO
Abre fuego el perro contra el resto de los aquí presentes y primero, le decimos que guarde silencio, que se calle, que deje de gritar, que no se altere porque le hace mal. No nos escucha, sigue ametrallando al aire que lo separa de nosotros. Ya nos hemos replegado, porque sus ojos dejaron de darnos confianza. Todos nos miramos y estamos de acuerdo en no agredirlo de ninguna manera. Lo dejamos que diga todo lo que está diciendo hasta que se agote. Comprendemos. Lo dejaremos hablar a gritos, porque además, lo que nos está diciendo es todo aquello que ya lo tiene cansado y con lo que no está de acuerdo.
No se puede negar que la Parcela, desde hace algún tiempo, ya no es lo mismo. Hay plagas nocturnas que nos visitan con riesgo que sean venenosas y letales. Nadie de nosotros se atreve a quedarse a cuidar ninguna de las cuatro entradas de la Parcela en altas horas de la noche porque es natural, tenemos miedo.
Perro tiene razón en estar así, porque él ya perdió mucho de lo que con tanto trabajo había conseguido, incluida la pérdida de sus hijos. Ahora, como él mismo lo dice, es un perro a mitad de la calle, un animal suelto por el mundo que ya no tiene nada qué perder en la Parcela, y si grita y maldice la vida, es porque ya está harto de esperar y de quedarse como  nosotros, que guardamos silencio y nos inclinamos ante nuestro pobre destino.
Yo lo admiro en verdad, porque desde que lo recuerdo, no ha sido feliz y tampoco se ha mentido a sí mismo, como ese altanero Zorrillo que desdeña pensar y juega a ser el más feliz de las noches de luna, porque sabe que todos le temen a su insolente orina. Y no es que quiera hablar mal de nadie, pero me molesta esa despreocupación de Zorrillo, ante lo que todos sabemos: la falta de comida, la disminución de nuestras raciones de agua, las enfermedades nuevas que nadie atiende, el desprecio a nuestro libre pensamiento, en fin, cosas que nos mantienen alterados y a punto de la explosión. Sin embargo él, parece pasar la vida riéndose en su vanidad.
La reacción de Perro -que todavía no se cansa de gritar y denunciarlo todo-, es la reacción  que se necesita. En lo que no sé si deba estar de acuerdo con él, es en su insistencia a levantarnos y matar. Tal vez sea una solución y sigo pensándola. Él nos incita para ir y asesinar a los opresores que todos sabemos donde están y quiénes son, y hasta los conocemos. Nos incita a levantarnos y hacer pedazos a esos que han expropiado la Parcela y todo lo demás. Los que nos han quitado todo, los que nos dicen que estamos radiantes en esta Parcela donde ellos sí que gozan de aquello que nos quitaron. Tiene razón Perro, al ponerse así. Él tiene ya muchos golpes de injusticia, muchas heridas que lo han dejado así, rabioso. Y si nadie lo sigue, yo creo que él solo se irá al ataque.
Ya empieza a repetir frases, a decir más espuma que palabras. Lo veo un poco agotado. Pobre, deberíamos ir con él a exigir y arrebatar lo que nos pertenece. Levantarnos de una vez y seguir su dictado:
 -Hay que asesinar a los ricos, -Grita Perro- hay que ir por lo que nos quitaron  y desobedecer las leyes que hicieron contra nosotros.
Tiene razón Perro, tiene razón mi amigo, él que ha sido el más desafortunado y al que más domesticado han querido tener. No debemos volverle la espalda e ignorarlo como lo hace el cabrón del Zorrillo. Yo no, yo lo voy a acompañar si él me lo está pidiendo. Y voy a dejar que se calme un poco para comenzar un plan. Porque ha de ser en la tranquilidad, donde muchos más, decidiremos ir con él a la lucha. No dudo que se unan Tigre, Rinoceronte, Lince y Zorro. Y es posible que Buitre y Gavilán.
Esperaré a que disminuya la rabia de nuestro querido amigo Perro y lo voy a invitar a que nos sentemos aquí, en esta orilla de la página de hoy, para idear la mejor estrategia, antes que comience la noche. °

GAVILÁN
He visto al cruel Gavilán destrozar a Rana. Lo vi caer desde las alturas con una velocidad aérea que pocas veces vi en otros vuelos. Pensé que estaría enfrentando a un animal con mejores armas para defenderse, pero no, resulto ser que con sus ojos clareados desde una gran distancia y gran altura, había enfocado a la pobre Rana verde. Y sobre ella cayó desde el cielo.
Nadie imagina cuánto daño ha hecho Gavilán aquí en la Parcela. Me da la impresión de un parásito. No creo lo más mínimo en eso que representa Gavilán, ni creo en su porte cuando aparece por aquí, con sus aires de normalidad. No le creo. Gavilán es cruel, aunque las leyes de la naturaleza, lo asistan con ese disparate de la cadena alimenticia. ¡Mira que tragarse a una hermosa Rana! No, ni es justo y por ningún motivo voy a justificarlo ni a tolerarlo. La próxima vez que sea testigo de un acto de ese tamaño de injusticia, voy a intervenir. Ya se lo comenté a un par de mis amigos que pueden ser claves para evitar esa barbarie entre los habitantes de la Parcela. Y no es un espíritu pacifista, ecológico, o conservacionista, por supuesto que no. Defiendo a mis vecinos y punto. A mis coterráneos que son los más débiles. Por ejemplo, si a Gavilán lo atacara Rinoceronte, me sentaría a ver como lo despluma. Celebraría el acontecimiento, pero si Gavilán atacara a Conejo por ejemplo (que me imagino que lo ha intentado), entonces sí, afilo mis armas y con prontitud y puntería me arrojo contra el malvado Gavilán.
A Gavilán lo tengo en la lista de mis futuros enemigos a vencer, aunque él no lo sabe, y creo que eso está mejor. Gavilán es bastante cruel y despiadado, aunque otros digan lo contrario. Yo lo detesto y las veces que ha venido a pagar sus cuotas de estadía por aquí, no le dirijo la palabra y lo miro sin perderlo de vista. Él se ríe sin devolverme la mirada, porque es cínico. También advierto una disimulada cobardía, porque los cobardes y malévolos, nunca miran de frente. Tienen las manías del ladrón y el traidor. Siempre buscan la espalda de los demás y son la personificación del disimulo. No sé de qué se burla siempre; es de esos que pasan la vida burlándose de todo y creyendo que el mundo está hecho a su medida. Sabe que el vuelo, más que darle suficiencia para vencer las distancias, le da poder. Y allí conmigo tiene un punto más en contra, porque es hora de hacer caer a los poderosos de sus pedestales y dejarlos a ras de tierra. Hacerlos bajar hasta nuestra estatura, para ver si así, siguen dominando aquello que creen dominar. Empezaré por urdir un plan para comenzar mi venganza justiciera contra el infame Gavilán. Comenzaré un verdadero plan de justicia, que tanta falta hace por estos territorios. Sé muy bien que el agua es enemiga de los que solamente vuelan. Esa será mi arma, ya verá Gavilancito. Voy a cobrar la muerte de Rana, la verde y hermosa Rana, nada más porque creo profundamente, que no lo merecía.
Nadie echará de menos al horrendo Gavilán, ya lo verán.

RANA
He atinado al corazón de Gavilán. Así lo prometí, aunque me cueste trabajo confesarlo. En conciencia, debo decirlo sin miedo. Lo hice por la memoria de Rana hermosa, mi querida verde, saltona y triste Rana. Y es cierto, siempre la vi triste, como si en sus ojos sólo existiera ese sentimiento y su mirada fuera un emblema natural de la tristeza. La recuerdo y sigo creyendo que no fue justo aquel ataque. Por eso cuando afinaba mi arma, pensaba en sus ojos grandes y amarillos en los que podía verse repetida como en una espejo, la raya de agua y el renglón donde siempre la vi nadar y dedicarse a labrar el agua y vivir su fecunda vida. Hay quienes no merecieron un final así. Y Rana no lo merecía, como su prole, nunca mereció quedarse sola; pequeñas ranitas y sapitos que se quedaron a la deriva. Andan por allí, sobreviviendo a saltos. Los he visto y hablé con Culebra, que es la que puede hacer algo por ellos. Ella está dispuesta. Incluso, me felicitó por esa gloriosa venganza, como con mucha emoción (muchos sabemos porque la venganza alcanzó los intereses de Culebra y le emocionó que se cumpliera). Y yo le dije que mientras pudiéramos hacer justicia, yo estaría luchando en nombre de los más débiles. Le pedí que guiara a las saltoncillas crías que se quedaron huérfanas. Me dijo que sí, que ella había conocido muy bien a Rana, que siempre le inspiró confianza y sobre todo, le consta que fue una honrada y buena madre.
Estoy contento de haber llevado a cabo mi primer plan justiciero, porque hasta hoy nadie sabe por qué ha desaparecido ese pajarraco que ya ni nombrarlo quiero.
Mi arma contra los aéreos, funcionó como esperaba y quizás mucho mejor, porque la lluvia estuvo a mi favor. Ahora diseño mi arma contra los acuáticos que es mucho más compleja. La de tierra ya está terminada, sólo falta el plan real para la prueba verdadera y por supuesto, la elección del primer destinatario.
Rana estaría complacida de saber que su descendencia, tiene un enemigo menos.

BUITRE
Desde que Gavilán desapareció, Buitre ha merodeado por aquí, pero no se me acerca y disimula. Hace como si casualmente pasara por el rumbo. No me saluda. Es muy serio y tiene mirada de asesino. Ronda por este paradero y no sólo a mí me ha parecido raro. Algo parecido comentaron Marmota y Ardilla. Incluso Tejón, cree que Buitre está actuando con total anormalidad. Dice que él lo conoce desde siempre y jamás había hecho tanta presencia por aquí. Yo sé a qué se debe, pero no lo he querido mencionar…
Ayer lo sorprendí frente a mi establecimiento, midiendo, calculando y observando con una mirada lenta que mucho se parecía a la del asesino. Calculaba la distancia entre renglón y renglón. Luego pasó volando sobre mi área de Rayas de agua y renglones rojos que tengo bajo mi custodia y sus ojos lentos parecían hacer cuentas. Lo he visto a ojo en vuelo, cuando planea y reconoce el territorio aéreo. Vigila a qué horas me voy, a qué hora regreso y estoy seguro que ha estudiado, cuánto tiempo permanezco en mi labor. Planea un ataque contra mí, no cabe duda. Y es natural que siga indagando por todas partes, porque como todo mundo sabe, Buitre era socio de Gavilán. A eso se debe su último trabajo de sabueso. Me pregunto ¿Sabrá algo…? Hasta donde entiendo, nadie –hasta hoy- se ha dado cuenta cómo fue que desapareció Gavilán. Buitre nada más sospecha. Eso es todo. Y Culebra es incapaz de acercarse a tan vil ave. Por eso se pasea por aquí y quizás por otras partes donde la sospecha lo lleve.
Buitre es muy escurridizo. Aislado y nada amistoso. No se acerca demás. Pasa, vuelve los ojos para acá  y mira con esa mirada que tienen los cazadores. Todos saben que es uno de los vigilantes voluntarios de la Parcela y algunos sabemos bien, que se ha ofrecido al servicio de la vigilancia, porque le conviene. Con esa autoridad, tiene puerta libre para los cadáveres. Este pajarón del demonio, es como todos los poderosos que ya son incapaces de mirar la alegría de la vida, si no es cuidando aquello que atesoran y poseen. Buitre se alimenta de la muerte, como lo hacen los poderosos que su fortuna siempre se levanta sobre muchos muertos. Se nutre de la derrota de los moribundos y espera que en ellos madure la muerte como una fruta fresca. Espera la muerte como su ordinario banquete. Con esa percepción que de la muerte tiene, se podría decir que pronto va a encontrar el cadáver de Gavilán. Eso no pasará, porque sencillamente, es imposible que lo perciba y lo encuentre con sus métodos secretos que tiene para encontrar carne podrida, porque al igual que los dueños del poder, encuentran las putrefacciones y en ellas dan con sus tesoros. Pero nunca va a encontrar los restos de tan infame villano, de eso estoy muy seguro. No me sorprende la amistad y sociedad que tuvieron Buitre y Gavilán. Así como ellos,  siempre se reúnen los iguales, y aunque Gavilán no se alimenta de carroña, tenía la capacidad de localizar a los muertos.
Mientras tanto, por mí, puede seguir olfateando a lo largo y ancho de la Parcela, pero si sigue con esa insistencia en lo que a mí toca, no lo voy a tolerar. Yo ya me propuse no permitir las conductas que me parecen injustas con los demás y sobre todo, cuando tengan que ver directamente conmigo. A Buitre no le voy a tolerar más ese disimulado hostigamiento con los que aquí trabajamos de manera honrada. No tendré compasión con nadie que siga creyendo que va a burlarse de los desamparados, de los que no pueden luchar contra la brutalidad y la fuerza de los crueles devastadores. Buitre es rapaz y espera alimentarse de los caídos, por eso no tendré compasión ni con él, ni con ninguno que esté al alcance de mis nuevos descubrimientos con las armas del aire, de la tierra y del agua.
Bestia rapaz, fiero caníbal, astro del mal que por estas tierras ha engendrado el miedo. No permitiré que quiera cobrar venganza por la muerte de otro infame. Y no permitiré que la infamia siga siendo una amenaza constante para los habitantes de la Parcela.
Hoy me reuniré con Perro, para adherirme a su inconformidad y esta vez será efectivo. Yo ya he comenzado, aunque a diferencia de Perro, mi mejor arma, seguirá siendo el silencio.
La fortuna que tenía Gavilán la vamos a usar para la causa de todos, y esa será la mejor motivación. Con perro –estoy seguro que no se va a negar- esta vez iremos por la defensa de los desprotegidos. Perro y yo seremos los cabecillas de la Parcela y llamaremos a la rebelión. Irán todos. El siguiente será Buitre, que nunca habla con nadie y todos saben, que su fortuna, la hizo de los muertos. Es un ave vil que nunca se ha compadecido de nadie y nunca lo va a hacer. Por el contrario, como todos los que lo tienen todo, busca siempre ver con exactitud, quién está en débil estado para acabar con él.
Buitre va a ser mi próximo proyecto de justicia y Perro, esta vez, va a estar conmigo. Será mi aliado perfecto. °

PALOMA
Aunque nadie lo imagine, Paloma es una pieza clave en la preparación del brazo rebelde de la Parcela. Ella con su blancura -tan parecida a la de la página virgen- nos ha dado la seguridad de su noble apariencia, pero también su destreza en el vuelo. Nos ha facilitado la posibilidad de conseguir más seguidores. Aunque no está exenta del peligro de feroces e injustos ataques, vuela por toda la parcela con facilidad, porque su vuelo es veloz y puede recorrer distancias extensas en muy poco tiempo. Eso nos conviene. Le hemos pedido a Paloma que lleve un escrito por todas partes, incluyendo a la periferia.
Como lo he venido diciendo, ya no podemos dejar que la Parcela, siga siendo pasto de la crueldad como las demás Parcelas que ya se han convertido en verdaderos nidos de trampas y tramposos. Territorios de la muerte, le ha llamado Perro. Y esos negros corazones que viven en los horribles pectorales de los crueles, no deben seguir creyendo, que nadie los ha descubierto. Pero primero provocaremos su inquietud. Ya no permitiremos que sigan aplastando a los que se viven en paz y con esperanzas de que su vida sea simplemente digna.
Perro y yo nos hemos hecho llamar:
Comité de la Rebelión y la Justicia (CRJ).
Y ya tenemos la lista de nuestros objetivos. Paloma se ha unido para llevar la promoción de nuestra causa a la comunidad. Con este avance, van a tomar conciencia y a nadie le asombrará la caída de cada uno de los que ya tenemos bien estudiados. Perro es un buen cazador, aunque últimamente le haya ganado la ira y el desasosiego, que son dos cosas que no pueden ir juntas. Es cierto que ha sido muy difícil de tranquilizarlo, pero al final, va ganando la razón y resurgirán las dotes que tiene de magnifico cazador y fino rastreador. Perro es bravo y tiene un sentido muy claro de la justicia. Él no se ha dejado domesticar como muchos otros, porque Perro pertenece a los de la clase que está destinada a servir. Sin embargo, ha descubierto que ante tanta injusticia sufrida, puede levantar su furia como una espada flamígera. Nada más que no tiene mucha calma. Él quiere ver acción de inmediato y sin prever nada, lanzarse contra el infame Buitre. Yo le insisto que las cosas tienen su tiempo y el proceso ya comenzó. Le explico que la lucha tiene distintas etapas y se las describo. Perro no comprende eso del “proceso” ni lo de “las etapas”. Con decirles que me ha tocado ponerle un bozal para que no ladre ni gruña demás.
-El momento está muy cerca y llegará a favor nuestro -le digo-, calma mi querido mastín, calma, esta vez tampoco fallaremos, ni seremos parte de una historia más, en que los justos pierden y estúpidamente, los enemigos vencedores, los convierten en héroes. Seremos como ellos, sanguinarios, pero nunca más, ni el cebo de sus trampas, ni el blanco de sus burlas y desprecio…
Ya Paloma se llevó en sus garras los anuncios de lo que pronto sucederá:
La justicia para la Parcela está muy cerca, estén pendientes.
Venceremos. Los grandes injustos caerán.
¡Correrá sangre…!
¡Hasta la victoria!
C R J
Esa es la primera promoción que provocará inquietud. Y si este mensaje es entregado por Paloma con su belleza, su blancura y sus ojos rojos como la sangre, el significado será tan profundo, que sembrará la inquietud y los dejaremos listos para la siguiente entrega, con la noticia de la caída de Buitre.
Cuando les relato a Perro y a Paloma esta acción y les muestro el armamento, se emocionan. Perro atina a decir que él lo destrozaría con sus propios dientes. Paloma sonríe diciendo que la caída de Buitre, la disfrutará como un espectáculo que desde hace mucho había esperado.
Ya falta unas horas para nuestra operación Buitre. Los tres estamos muy alegres. º

GALLARÍN
Ha caído Buitre. Su cabeza rodo sobre la infinita página en blanco del Valle que habita el árbol de la poesía. Paloma fue testigo. Gozamos verlo sobre la página, vencido. Era el gusto y alegría de Perro, Paloma y nuestro nuevo aliado Gallarín, quien cantaba con una profundidad enorme. Lo quisimos invitar a la cacería porque Gallarín es hábil en las peleas frente a frente. Tiene un espléndido cálculo para herir a los demás. Lo necesitamos porque no sólo se les debe acabar, también hay que dejarlos heridos y en ese lapso, tengan tiempo para darse cuenta de su fragilidad. Creemos que los poderosos deben darse cuenta que no son inmunes, ni invencibles. Y no es que les daremos una lección, no, simplemente que antes de su final entiendan que son iguales al débil, igual a aquellos de los que tanto se alimentaron. Primero caerán heridos con el objeto de que lleguen al final, sin ignorar lo que perder significa. Deben vivir para que vean aunque sea parte de su caída. Como pasó con Buitre. Vio gran parte de su caída. Supo que estaba cayendo rumbo a su final, se dio cuenta quién lo había vencido y llegó al final completamente enterado de las razones por el solo hecho de habernos visto allí, parados en torno a su último instante. Y eso nos ha complacido. Nunca –ninguno de los que allí estábamos- tuvimos compasión. Ni nos arrepentimos. Perro preguntó:
-¿Alguien de ustedes se arrepiente o siente que ha cometido una crueldad?
Todos contestamos a coro que no. Teníamos una sensación de haber triunfado. Paloma estaba contenta y volaba dando aletazos más fuertes que de costumbre. Perro, sencillamente tenía una cara seria, pero de seguridad y de haber comenzado un sueño. Gallarín cantaba como quien ha descubierto la alegría verdadera y Ardilla y Marmota –que llegaron en el momento final- estuvieron de acuerdo.
Gallarín está contento de haber despertado. Habla una lengua distinta, pero ya aprendió la nuestra. Antes vivía en la parte de los pantanos allá, por el norte de la Parcela, donde no llega el rumor de esta lengua que hablamos la mayoría de la Parcela. Y dice que despertó porque oyó un canto nocturno en el que había palabras sabias que lo incitaban a dejar aquella postura de la cabeza baja y los ojos entrecerrados. Algo le dijo aquella voz dulce que primero le hizo guardar silencio y luego decidir levantar el cuello y comprender el llamado. Supo que tendría que salir de los pantanos, pero el mensaje que le llevó Paloma, fue el detonante. Otros se han unido, pero no quieren que se conozca su identidad. Gallarín por el contrario, llegó justo cuando salíamos para la operación Buitre y fungió de tercer oficial de ataque, aunque no fue necesario. Gallarín ha vencido a muchos y ha dejado heridos de muerte a otros tantos. Eso es lo que nos emociona de Gallarín. Y además canta muy bonito.
Hoy tendremos asamblea. El plan va en marcha y vamos a recuperar la justicia en la Parcela. º

POLLOSAURIO
Pollosaurio dice que a ras de piso, siempre es mejor mirar el horizonte. Creo que tiene razón, aunque yo no lo he comprobado todavía, pero de sólo imaginarlo, advierto que debe haber un punto para mirar el crepúsculo por ejemplo, desde la inferioridad y la visión debe ser muy hermosa.
Y es que él, es largo y de cuello extendido. Domina las alturas con toda propiedad, pero también es muy habilidoso y efectivo a ras del suelo. Es ave de combate. En esta misma explanada de la Parcela, donde vienen a pelear los que pelean, lo vi vencer a Culebra, Alicante y Gallo que se aliaron en su contra. Los venció, pese a que Gallo se sabe que fue hecho para combatir y Alicante tiene mucha fuerza cuando se enreda al cuello de otro. Culebra se retiró a tiempo, antes que Pollosaurio, la partiera de un bien dado picotazo.
            De verdad que es muy duro en el combate. Es un peleador natural. Su cuerpo fuerte, alargado y tosco, también es muy plástico; su movilidad en los saltos y vueltas de todo tipo, es muy efectiva. Por aquí se sabe que fuera de la Parcela, tiene su reconocimiento. Cuentan que Coyote, le teme. Cuando lo ve venir por el mismo renglón, se salta de renglón para no encontrarse frente a frente con Pollosaurio. Hay quien se atreve a decir que un día se encontraron y Coyote –pese a que estaba acompañado, como muchas veces acostumbra, porque es cobarde- huyó chillando. Implorando que no le fuera a hacer daño. Pollosaurio, según cuenta Guacamaya, solamente sonrió. Claro, eso es lo que se dice, porque no me he atrevido a preguntárselo directamente a él. Me da algo, entre pena y temor. Pero yo sí creo que Coyote haya hecho eso. Así es. No es valiente, ni le gusta enfrentar nada. Siempre ataca cuando nadie lo ve. Es traidor, miedoso y cobarde, de eso no me queda duda. Y Paloma asegura que sirve a los poderosos con sus habilidades de hurto que bien desarrolladas tiene.
A Pollosaurio necesito platicarle algunas injusticias que yo sé. Quiero que sepa lo que pasa en la Parcela con algunos de mis amigos. Las amenazas, las persecuciones, los robos (porque ya he sabido de varios robos que nadie ha denunciado por miedo) y demás novedades. Le diré, aunque sólo exista un problema. A Pollosaurio no le interesa, ni la política, ni la delincuencia, ni el crimen. Parece que pelea por deporte.
Sin embargo, en nombre de los sueños de justicia que tenemos muchos, le diré. Y debo ser muy convincente. Él sería el justiciero que necesitamos. Voy a ver si tiene ánimo de escucharme. Le diré, por ejemplo, que el horizonte es hermoso así desde los bajíos. Sé que a él eso le gusta y es buena señal mirar desde la línea de abajo. Habla bien de él, porque dimensionará la estatura de las cosas en el perfecto tamaño. °

POLLÍCANO
Ya no debo evitarlo. Tengo que decirle a Pollícano lo que supe por información del propio Coyote el domingo pasado en la taberna. Bien sabe por qué me lo dijo, que el hecho de decírmelo a mí, significaba que yo puedo vocear lo que me cuentan, desde mi posición en la Parcela. Con ese acto, creo que Coyote, quiere prevenir a Pollícano. Y sí, debo decirle que Coyote y los suyos, preparan una emboscada para capturarlo a él y a sus hijos. Aquí todo mundo sabe que Pollícano, es capaz arrancarse las mismas entrañas, si acaso les faltara alimento a sus pequeños, cuantimás si alguien quisiera arrebatárselos.
Le diré porque lo siento como una obligación. Nada más tengo que planear bien la manera de informarle, porque también se sabe que es muy desconfiado. Le tengo que decir, de lo contrario, me sentiría culpable si algo le sucediera. Le diré y eso lo mantendrá alerta. Dejará de pasar por uno de esos renglones solitarios del bosque donde se escribe los que se camina, y seguramente buscará ir por alguna raya de agua, para llegar al nido con sus hijos, sano y salvo.
Coyote tiene formas muy complicadas y efectivas de cacería. Yo creo que de esta Parcela, es uno de los mejores cazadores junto con su banda. Son especialistas en las aves de corral y si pudieran, atrapar palomas, lo harían, pero éstas casi siempre están muy altas.
Yo no tengo simpatía por Coyote, porque lo he visto como engaña, como miente. La astucia es su mejor espada y cuando pensamos que se ha ido, sólo se esconde en los sitios donde nadie nunca lo buscaría.
En cambio Pollícano, aunque no es amable ni se relaciona con muchos, es muy íntegro y habla con la propiedad que les da el uso de la verdad a los que la practican permanentemente. Tiene aplomo y un plumaje que deslumbra. Por aquí pasa muy poco y cuando llega a cruzar por esta zona de folios suaves de la Parcela, es cuando se abre el mercado del lado oriente. También me he dado cuenta que le gusta saborear la comida y come con elegancia. Pollícano es elegante. Le gusta leer poesía y mucho en común tiene con los que la escriben, según un sabio de los versos. Su plumaje verde tiene un cierto brillo que mucho recuerda al de las aves del paraíso.
No es justo que Coyote, el ingrato, le prepare una celada junto con sus compinches. No es justo que Coyote comience ya las amenazas a los de la Parcela. Antes se iba por las noches fuera de la Parcela y regresaba al amanecer con el hocico manchado de sangre o algún animal destrozado entre sus fauces. Quiere decir que fuera de la Parcela, hay muchas trampas y mucho peligro. Allá, la lucha ya es cruel y todos se traicionan entre sí. Nadie cree en nadie. Yo espero que no comience esta misma forma de vida entre nosotros, porque estas primeras muestras que se comenzaron a ver con Gavilán, con Buitre y ahora con el astuto de Coyote, otros cazadores, no me da confianza.
Voy a decirle a Pollícano que cuide a los suyos, que no salga después de que se oculte el sol, porque es cuando los coyotes atacan. Voy a decirle y le voy a enseñar a Pollícano como se hace una trampa para los coyotes, porque si hay algo que asusta a Coyote, es todo aquellos que tenga apariencia de trampa. Un día lo vi frente a una serpiente muerta extendida en el camino. Allí estaba detenido, aullando aterrado sin poder saltarla y seguir su rumbo. Lo vi débil y sin fuerza para vencer aquello que seguro lo relacionaba con una soga, que es de lo que mucho tiempo se hicieron las trampas para los coyotes.
Espero que aquí en la Parcela, no empiece el tiempo de las trampas. °

POLLOESPÍN
Hoy por la mañana pasó por aquí un amigo que muchos días hace mucho no sabía de él. Mientras trabajo en la labor de martes, lo vi pasar. Iba de prisa, pero alcancé a ver que iba hablando solo. No sé bien su nombre pero siempre lo he conocido como Polloespín. Y su nombre, al verlo, se explica y se entiende. Tiene de ave el bípedo andar y su fastidiosa costumbre de cacaraquear por nada, aunque ese cacaraqueo también lo escuchamos cuando Zopilote lo ve con sus exactos anteojos desde la altura. Y Polloespín, no sólo cacaraquea, sino que tiembla de miedo y corre a pedir ayuda. Entiendo su miedo. Hace tiempo Zopilote, devoró en el aire a su única hermana.
A Polloespín le gustaba soñar. Era de los que pasaba mucho tiempo solo en la contemplación cuando la tarde agotaba poco a poco la luz. Él era un constante espectador de los crepúsculos finales de cada día. Decía que le gustaba advertir cuáles eran las diferencias entre uno y otro. Las anotaba con mucho cuidado. Era un trabajo sumamente extraño, porque a nadie explicó más allá de sus anotaciones y escritura. Pero dejó de mirar el fin de los días cuando cayó su hermana a manos de Zopilote. De pronto se veía pasar muy aprisa, como van los perseguidos. Y así, siempre pasa. Rápido-rápido. No saluda y mucho menos se detiene a conversar con nadie. Entiendo que ya no quiera hablar con ninguno de los que vivimos aquí en la Parcela, pero lo que me inquieta sobremanera, es lo que hace en la soledad que hay entre su nido y el aseladero. Sé que algo trama en la soledad de su vida. Ya no hay nadie de su especie y un día me dijo que comenzaba a sentirse viejo, porque a pesar de que su nombre, por lógica lo refiere joven, ya no lo es.
Zopilote también es mi amigo y Polloespín lo sabe, por eso ya no me frecuenta. Más bien advierto que me evita. A decir verdad, si tuviera que escoger a uno de los dos, yo escogería a Polloespín. Zopilote es doble cara como muchos de los que vuelan y devoran a traición a los que se distraen. En cambio Polloespín, hasta donde sé, es muy franco. Es de esos amigos que dicen las cosas mirando a los ojos y no le voltea la cara a nadie. Nunca se esconde para decir aquello que piensa.
Pero hoy que pasó por aquí, sólo vi que miró hacia acá y no levantó ni el ala para saludar. Iba muy serio. Debe ser porque Zopilote tiene días viniendo aquí conmigo y de seguro lo sabe. Pero no puedo evitar que venga Zopilote, ni otros que les gusta venir a verme. Comprendo a Polloespín, porque su carácter es de mucha delicadeza. Así como de pronto es amistoso, bueno, amable, generoso, de repente es muy irritable ante algo con lo que no está de acuerdo. Porque es un híbrido y nunca va a tener descendencia. Eso le preocupa, me lo dijo una vez. Por eso lamenta con mucha rabia la muerte de su hermana.
Sé de rumores que dicen que Polloespín, planea una rebelión. Me lo ha dicho Ratón, pero entiendo que lo dice porque le teme a sus puntiagudas espinas que tiene en todo el cuerpo, y aunque también tiene un hermoso plumaje rojizo por el que se antoja pasar la mano, dominan las finísimas púas. Ratón ya ha probado los piquetes, aunque a lo que de verdad teme, es a los poderosos espolones de Polloespín.
Me inquieta saber de qué manera Polloespín, planea su rebelión. Según Ratón, no es solamente contra Zopilote. Dice que tiene almacenadas muchas piedras de río. Y todos los días teje los fuertes hilos que consigue del maguey.
No sé para cuándo planea el levantamiento. Sólo sé que debo estar pendiente, porque a toda rebelión, quiero unirme y estoy seguro que el mismo Ratón se unirá conmigo y Polloespín, sabrá que lo prefiero a él y no al doble cara de Zopilote. °

CONEJO
Mi mejor amigo es Conejo. Nos conocemos desde hace mucho. Nunca nos hemos peleado, a pesar que no opinamos lo mismo sobre ciertas cosas. Ambos respetamos lo que cada uno piensa.
Conejo tiene una bicicleta y es muy hábil para manejarse por todos los renglones de la Parcela, incluso los que ya están ocupados por palabras y formas que han trazado los habitantes de este pequeño país. Sabe leer bien los caminos que él mismo inventa y sube con mucha soltura, por la terronera de palabras que va encontrando a su paso. Sigue con fluidez, la línea recta de la palabra carretera y se inclina por el costado que le toque, al encontrar la palabra curva.
Es muy ágil con su bicicleta. Una bicicleta que también puede convertirse fácilmente en un triciclo. Y si la transforma en ese curioso vehículo de tres ruedas, es porque tiene que transportar las cosas que vende. Y vaya que busca vender. Es un gran vendedor. Conejo es un ejemplo para el comercio. No explota a nadie, busca ganar lo justo y sobre todo, su trueque no está basado en el robo y el engaño como hacen otros de los comerciantes de aquí de la Parcela. Tampoco hace publicidad falsa, anunciando con exageración lo que ofrece. No promete valores que no tienen sus productos.
Es un buen tipo Conejo. Siempre me aconseja, porque además es sabio en el cuidado de la vida y los alrededores. Conoce los secretos del amor, del tiempo, de la infancia y sabe muchas, muchísimas historias. Todo lo opuesto a los demás comerciantes de la Parcela.
Me enseña a narrar y sabe cuáles son las palabras que se necesitan en cada relato, según sea éste, de misterio, de horror o de aventura. Conejo en sus conversaciones, nada olvida. Todo lo que cuenta, con el sólo hecho de enunciarlo, se transparenta, se aclara como el agua corriente y aquellos que tenemos el privilegio de escucharlo, podemos entender con precisión la historia que narra con emoción el buen Conejo. Su capacidad de narrar, es de primer orden, por ejemplo, una cosa que le admiro, al momento de narrar, es que nunca juzga, y no es que no tenga opinión sobre las cosas que ocupa como herramientas para sus magníficos relatos, claro que la tiene, pero su opinión nunca somete a sus relatos. Siempre busca relatar con la llaneza, cosa que propicia en el que escucha, el deseo de construir su propia visión, antes de inducirle a que se vuelva a mirar lo que él piensa y admirar su pensamiento. Nada, nunca sobrepone sus ideas a la naturaleza narrativa de aquello que él debe narrar.
Sus historias son de una alta pureza. Él, como narrador, desaparece tras el cortinaje de la poesía de sus historias. La mayor parte de los cuentos que conozco y narro a mis amigos, Conejo me los ha enseñado.
Hay algo que no debo dejar de lado y apremia mencionarlo. Sería injusto si no se lo reconozco como una parte más de su calidad como amigo y compañero, quizás sea una de sus más valiosas virtudes. Conejo ama a los pequeños, a los de corta edad, a los que todavía tropiezan con las más pequeñas alegorías en la geografía de la Parcela. Tiene una gran paciencia, aunque se crea que Conejo está hecho para la velocidad, porque como bien los sabemos, también el vértigo es lo suyo, y si de volar a ras del suelo se trata, Conejo es un velocista de lo mejor, sea en bicicleta o a pie.
Hoy vendrá para tomar un té de zanahoria conmigo, y claro su pastel de alfalfa. Lo espero, como el sediento, espera el agua justiciera. Vendrá y será un placer contarle todo lo que sé sobre los tramposos que ya comienzan a vender –en el mercado negro- las trampas manufacturadas por su propio y perverso ingenio. Y claro le diré de quién se trata. Voy a decirle a Conejo, quién está detrás de esta maquinación que hará caer en colosales trampas a muchos inocentes. Conejo, estoy seguro, que sabrá aconsejarme qué hacer cuando tengamos en la mano, la máscara de esos tres villanos tramposos. °

ELEFANTE
Pesado como las piedras grandes, estoy viendo moverse a Elefante. Levanta una mano y otra, oscila tres veces y da una vuelta para quedar de nuevo frente a mí. Esa rutina la repite una y otra vez. Y de pronto se detiene y me mira desde el sucio papel de la página donde hice un borrador que descubría, en los blancos surcos, al misterioso Gato. Con sus desplazamientos, ha pisoteado toda mi investigación sobre tan silente animal y ahora debo empezar de nuevo con la historia del dueño de las cuatro suaves letras. Elefante patea con fuerza las palabras. Dispersa las letras que están retoñando apenas y forma una palabra nueva: O F I L E N. Todo mi trabajo destruido.
Se detiene decididamente y me mira, creo que me pregunta. Le respondo y le digo que está desordenando las palabras que escribo, que puede pasear por aquí, pero con más cuidado como todos los demás. Y pita su trompeta como si se hubiera molestado. Levanto la mirada y llevo mis ojos a otro lado. Continúa con su rutina de movimientos. Sé que está molesto, pero Elefante siempre que quiere decirme algo, a modo de protesta, oscila así y gira y pita. Lo conozco, como a los demás habitantes de la Parcela.
Ahora estornuda. No es posible que moje así la página, pero no puedo estar en desacuerdo con las cosas que haga, porque puede resultar que agrave nuestra comunicación, que hasta hoy, no ha sido tan mala. Me mira y me vuelve a preguntar, me avisa que ya está cansado que lo vean en el escaparate en el que siempre lo he puesto y tiene razón, pero qué hacer. No puedo proponerle otra cosa, si su labor debe ceñirse a cuidar el lado norte de la Parcela con toda su investidura. Es un vigilante de las causas, y no hay marcha atrás. Debe cumplir.
Dejo pasar unos minutos mientras me sirvo un vaso de güisqui. Bebo lentamente. Pienso en la tristeza de los demás y miro el cielo pequeño que nos vigila siempre. Es un cielo como ya lo llamé una vez: vigilante. Vuelvo tranquilamente a mi lugar. Y Elefante ahora, está tendido en el piso respirando fuerte. Imagino una ballena en la arena. Por fin desde el piso de papel, me advierte y me pregunta con la mirada, y le respondo que no, que el abismo está muy lejos de allí, que esas tinieblas de las que él habla, quedan tan lejos como la muerte de la Parcela.
Sé –por sus preguntas- que está triste y rabioso porque cree que vamos a morir pronto.
-Nadie ha de morir antes de alcanzar la felicidad, aunque breve.- le digo.
Y se queda quieto. Gira la cabeza hacia mí y me mira como si hubiera descubierto algo. Se levanta con el conocido estruendo y la polvareda acostumbrada. Estira la trompa tiernamente hasta mi mano. Veo que ha engendrado una esperanza.
El cielo brama, las palabras hechas pedazos yacen azules, atardecidas, marchitas. Yo bebo el último trago de güisqui del día y comienzo -para empezar de nuevo- por escribir las palabras GATO y FELINO.
Elefante oye los pájaros descender y se reconforta. °

RENACUAJOLÓN
Tiene la cabeza chueca y los ojos vigilantes, saltones y amarillos. Trabajó en el circo de la Parcela y es decididamente un acróbata espectacular. Frecuento la cuadrícula de cristal donde todavía entrena, pese a que ya no actúa en el circo. Lo he visto hacer sus prácticas. He seguido sus rutinas y he podido ver de cerca, repetidas veces, la altísima poesía que en sus movimientos puede leerse. Me emociona verlo hacer los giros extraordinarios y los saltos hacia fuera del agua con cuatro vueltas en el aire y con una rápida caída –como flecha- sin sacar ni una gota de agua con su filosa entrada. Y ya dentro del agua, hace la elipse, con lo que disminuye la velocidad hasta quedar inmóvil, de pie y mirándome con las manitas abiertas, como pidiendo el aplauso.
Ahora que se ha retirado de las artes circenses, Renacuajolón ayuda a otros para que perfeccionen la acrobacia acuática. Es un ser perenne. Nunca se transformó. Quedó en un estado intermedio. Llegó tarde por primera vez a la superficie para tomar la primera dosis de aire y respiró demasiado fuerte, y al parecer, había un gas disperso en aquella página cuadriculada donde crecen los lirios. Respiró el maligno gas y –hasta donde se sabe- a consecuencia de eso, nunca perdió su hermosa cola. Y su cabeza –decimos chueca- quedó con una forma, entre lo que debía ser después de aquellos diez días parteaguas en su transformación,  y lo que era antes.
Mirándolo a detalle, uno de sus ojos, es amarillo y el otro anaranjado. Renacuajolón respira durante muy poco tiempo en el aire y cuando pasa el límite de su tiempo, debe ir cuanto antes al agua. Las manitas y las pequeñas patas, poco le sirven de aletas y su cola es puntiaguda para avanzar con rapidez bajo el agua. Habla con dificultad. No puede cantar. Si lo intentara, podría asfixiarse, sea en el agua o en el aire.
Las ranas lo repudian, sin embargo, él es de una gran calidad. En el circo saltaba un aro en llamas de ida y vuela. Y en un gran cubo de agua hacía las mejores piruetas que pudieron verse en la Parcela y quizás más allá.
Ahora tiene tiempo de conversar con nosotros que ya formamos una organización, que esperamos con fe, no se corrompa. Y hemos encontrado una zona, en la región de los pantanos para poder estar todos en cierta comodidad en nuestras asambleas. Los terrestres estamos cómodos, los aéreos, los ígneos, los híbridos y los acuáticos, también dicen estarlo.
Los pantanos tienen espacio para todos. Allí hacemos las reuniones. Y vamos aprendiendo mucho para nuestros objetivos del derrocamiento.
A Renacuajolón lo queremos como aliado en el agua. Y aunque es un ser fronterizo, dice que por fin ha entendido la lengua del aire y todos los dialectos del agua. Eso –sin lugar a dudas- lo vuelve indispensable. º


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