El vuelo del pez
La colección de los cinco poemas que configuran El vuelo del pez, fueron escritos a partir de cinco grabados de Mizraím Cárdenas. Con las diez piezas se hizo la serie que formara una carpeta que incluía ambos trabajos. Aquí, las cinco piezas de mi poesía. (NC)
1
(El Pozo)
El aire va en la escama del pez,
el agua es la promesa,
el pozo el país de su llegada.
La luz cruza una frontera de hilos sueltos,
una palabra llega y se regresa en los límites de significar,
la noche sigue siendo la misma sangre que llevamos puesta.
A puños llora el agua,
el anzuelo a solas recomienza el rumbo.
Hay otro pozo adentro del agua y allí,
la carnada es la vida misma:
un resplandor vencido.
2
(La Alborada)
Vuela el pez,
lo veo alzar navegación
hacia las manos limpias del cielo.
Va el agua en los deseos,
su patria es también el otro aire.
Ama lo que ha muerto,
la noche en los ojos
es el único sueño que lleva puesto.
Se inclina ante la luz del oriente,
se oculta cuando oye el resplandor del alba,
quiere creer que es el mar en el recuerdo,
la luna estallando ante sus ojos,
pero es la alborada que desata el trueno
y el fulgor de todas las frugales ventanas del pasado.
Nada en los ojos, un destino de aguas estancadas al frente.
3
(El Vuelo)
Alas en el agua,
el agua en la respiración,
el aire en la ondulante palabra,
el viaje de la sangre,
la llegada de la inesperada luz.
Los ojos y el abrojo
el cielo que no espera,
las alas en el agua
la palabra mojada.
El agua curva nos habla.
4
(La Madrugada)
Un potro desfallece
y la lluvia deja su milagro
en las cortinas del alba.
Ladra en el agua la penumbra,
ciego animal que habita el viento.
Sigue en su vuelo el pez
y nada lo detiene.
La tormenta es una población revuelta,
una voz de muchos modos,
una flor desatada en las espinas,
un astro que agita al pez en vuelo.
La lluvia expande la luz del día recién nacido.
5
(El Destino)
Verticales van en vuelo,
y con la punta del sueño,
a la misma oscuridad vencieron.
Hacia ella van,
con ella suben al empíreo,
en sus pies ponen su única creencia.
No van hacia la nueva vida,
hacia la primigenia oscuridad dirigen vuelo.
No van de llegar,
pero lo saben.
Es lo alto, en el cielo de sus ojos, quien los llama,
luz de una tristeza nueva, lo que los espera.
La lejanía, el único destino.
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